lunes, 17 de julio de 2017

A poste restante



El Atelier Postal va avanzando tanto que sentimos que las cartas que nos llegan son a poste restante. Vamos viajando, desplazándonos por cartografías ajenas, sintiéndonos un poco en esos lugares que nos llegan en papel.

Retomamos desde el último encuentro: Federico nos había hecho un buzón tipo americano, hermoso. Nosotros lo intervenimos para que el cartero entienda el: "¡es por acá!".
Días después nos sorprenderíamos: las correspondencias llegan y el repartidor sube la varita indicando que hay algo para nosotros.



El día que estábamos realizando la actividad del buzón recibimos una sorpresa más grande que una carta. Juan Rey, un artista al que le habíamos escrito, vino de visita al taller. Le preguntamos por su obra, su ámbito de trabajo y un montón de cosas que habíamos visto de su producción. Nos detuvimos en el uso de avioncitos de papel como material para hacer arte, lo que llevó a charlar también de la amistad. Juan nos contó que para la obra mencionada enviaba a amigos hojas de papel para que las plieguen y con eso comenzar a pensar un proceso, a partir del papel marcado por otros. Un gesto manual, a lo lejos, amistoso, de encuentro, está muy hermanado con lo que queremos hacer en el taller. ¿Cuánto de excusa para compartir hay en pedir que nos envíen algo por correo postal? ¿Cuánta amorosidad cabe en dedicar un tiempo para redactar con lapicera una historia, dibujar saludos e ir al correo?

Una de las niñas no pudo dejar de insistirle a Juan si su apellido es porque es el rey de los avioncitos. Él nos dijo que no y se rió mucho, pero ella (mientras Juan hablaba) recortó una cartulina rosa, improvisó una puntas soberanas, usó la plasticola, fue disimuladamente y le colocó una pintoresca corona que el artista supo aceptar.
Luego de una charla muy interesante, le propusimos hacer de manera colectiva un avión de papel gigante. Es así que entre manos que proponían su propia experiencia en el tema, fabricamos uno superplaneador y lo llevamos a pasear al patio. 

¡Gracias por venir, Juan!
Al encuentro siguiente nos recibió otro sorpresón. Nos llegó carta de Melisa Depetris, otra de la artistas a quien habíamos escrito. "Carta" es una forma de decir porque nos llegó un tesoro: sobres grandes, pequeños, poesías, objetos y un libro prestado de cuando Meli era niña y escribía cuentos en un taller.





La carta de Meli era una muñeca rusa de cartas y a su vez, cada sobrecito traía preguntas que nos disparaban a otros lugares. 

Una correspondencia con fotos encontradas, cuentos de la niñez, brillos, preguntas, deseos y hojas de árbol es, a lo mejor, la mejor autobiografía.
Gracias Melisa por traernos una parte tuya y por inaugurar nuestro buzón, ¡te esperamos pronto por nuestro taller!




Las siguientes cartas que enviamos fueron para las artistas Andi Dom Dom y Yez Tuttic, a Barcelona y Nueva York respectivamente. El planisferio escolar que nos mira desde una pared de la sala taller se va llenando de líneas: ahora hay unas que cruza el continente y otra que viajan por mar.

La obra de Andi nos hizo experimentar con tinta china: primero indagar, leer, escuchar haikus de Basho, Issa y Buson. Luego, crear los nuestros e inventar un abecedario ilustrado oriental como tentativa de traducción.
Como Andi Dom Dom, algunos de nosotros también nos pusimos un nombre artístico onomatopéyico: Serena CacCac, Lucía SolSol, Emi GluGlú, Emma MaiMai, Santi NomNom. Nina, Tagua y Julia todavía lo están meditando, pero ya los vamos a conocer.
 He aquí nuestros haikus:


Yez nos abrió el panorama a los colores y las líneas. Le mandamos un montón de obras coloridas, preguntas, suposiciones, un pedacito de algodón para que viva nuestro invierno, un saquito de té que ya quedó como identidad de nuestras correspondencias y muchas ganas de recibir su respuesta.
su obra

nuestros preparativos

¡se va!

La última correspondencia de estos encuentros se fue para Gabi Rubí y Gaga Bilinkis. Leímos su libro "Amistad" y les escribimos a ellos y a cada personaje de su cuento. Subiríamos fotos de todo lo que les mandamos, pero ellos se encargaron de retratar cada una de la cartas, a la llegada. Es por acá: ***

¡Seguiremos reportando desde la sala taller!








martes, 11 de julio de 2017

Empezó Proyecto Cosecha


Empezó Proyecto Cosecha. Sigue siendo eso que pensamos en 2013, un proyecto, una idea que se va concretando y modificando en cada edición, es intrínsecamente proceso: para los que lo gestamos y para los que participan. Cosecha es eso también, una propuesta que se completa con los que participan. Cuando curamos otras muestras somos nosotros los que seleccionamos las obras; en Cosecha abrimos el juego a que otros sean las obras y a que propongan sus propias micro curadurías en cada espacio de taller. Cosecha hace que se conviva con la inquietud del otro, con la respuesta y la pregunta del que tengo al lado o en frente.


El sábado 1 de julio nos juntamos para que cada uno de los integrantes del gran taller que es Cosecha, se presentara y contara cómo iba a ser su forma de habitar el museo en estos 45 días que nos quedan por delante. Empezamos el recorrido. Fuimos de a uno, espacio por espacio.

Romina Tejerina

Ana Laura Amante

Romina sacó de una caja varias imágenes de aves transferidas en telas y un libro de lienzo que funciona como catálogo de especies que habitan el estuario de Bahía Blanca. También nos mostró la arcilla que utiliza, material que proviene de la ría, ecosistema de esas aves que cataloga. Seguimos con Ana Laura, nos contó sobre su relación con la naturaleza. Vivió en Sierra de la Ventana, su relato nos trasladó a los refugios, la nieve, el blanco, el frío. Todo eso aparece en su obra. Piensa en los árboles y en la sombra que proyectan.

Iñaky Susbielles

Agustín Palma de Euromamma

Iñaqui,  se apoya sobre su mesa de dibujo y empieza a contarnos que piensa sus paisajes muchas veces desde su trabajo como arquitecto. Le interesa incorporar personajes ficticios que se parecen a humanos, uno solo por obra. Ayuda a entender la escala. Tiene muchos pomos de óleo y un delantal rojo con manchas de pintura. El espacio de Euromamma es enorme, lleno de color, de texturas, muchos objetos, en la pared, en el piso, por todos lados. Agustín cuenta que cose, eso es lo que le interesa. Trabaja en la creación de prendas que no están pensadas para que un cuerpo las contenga, que seguramente no calcen bien, pero que a él le interesan como objeto construido desde la técnica de la costura. Esas prendas se complementan por oposición con las que sí están hechas de telas que pueden vestir un cuerpo; dice que son dos líneas de trabajo, que  tienen objetivos diferentes pero que se cruzan en algunos puntos.
Karen Garrote

Juan Pablo Carnero

Karen utiliza la pared como una gran pizarra, presenta algunas citas que funcionan como punto de partida para su proyecto, deja hojas en blanco, nos hace pensar que esto es sólo el comienzo, que durante los días de la residencia esos blancos se van a ir completando. También hay lápices, nos invitan a dejar mensajes. Todo es una gran pregunta para Karen: ¿Es posible una comunidad de artistas en el museo? ¿Es posible la convivencia? Juan trabaja como lutier pero ahora pensó en hacer obra, tres máquinas. Le interesa pensar la energía. El banco de trabajo que trasladó al museo es el primero que utilizó su padre, también lutier. 
Diego Enrique de Bahía Danza

Leo Perrotta

Bahía Danza piensa cómo se construye un archivo del cuerpo. Toma como estudio de caso las prácticas del grupo Caos en lo que hoy es el SUM del edificio del MAC. Las sitúa temporal y espacialmente. Leo se presenta como si él y sus herramientas de trabajo fueran un todo. Arma el trípode, acomoda la cámara y marca  el piso. Emplaza así su primer triángulo de cinta de papel, señala el espacio que ocupó la cámara durante el minuto que estuvo filmando. Se pone serio y explica la técnica, cómo va a repetir esta acción cada día y en cada lugar del museo. Se va a meter un poco adentro de cada espacio taller y también un poco afuera, eso es lo que le interesa. Un ojo que mire desde afuera, siempre desde los mismos lugares. Quiere registrar el habitar en el espacio del museo
Jorge Moyano de Laboratorio della folia

Agustín (Buchu) Sandoval y Camila Bresciano

Jorge coordina el Laboratorio della folia, un espacio de trabajo colectivo e interdisciplinario. Intentan trasladar y recontextualizar los talleres que dan en el Hospital de Día del Servicio de Salud Mental del Hospital Penna. En el espacio hay dos camas de hierro, sin colchón, un poco gastadas; también instaló tres mesas de luz del mismo material. Nos explica que ese objeto en particular es lo que a las personas que están internadas las conecta con el afuera, con su identidad: ahí conservan sus objetos personales. Nos interpela relacionando la locura con el arte y cómo a veces una acción en un contexto determinado puede constituir una obra o una patología psiquiátrica. Agustín (Buchu) y Camila armaron su espacio en un rincón de la sala. Agustín va a retratar a Camila, una modelo que va a ir cambiando de roles, de retratada a retratista.

Nicolás Rossetti

Espacio de Amanda Ravasi

Espacio de Juan Martín Larrosa y Araceli Márquez

Nicolás trajo un maniquí, un alfiletero y una cinta métrica. Va a recrear a través del vestuario, la figura de María Luisa, el nombre del edificio del MBA. Forma parte de un equipo con fotógrafos y  maquilladoras. Amanda va a realizar esculturas de animales muy grandes. Trajo una de ellas y armó su taller en la sala que da hacia la vereda. Juan Martín y Araceli, quieren analizar la relación entre el cuerpo (los suyos) y el espacio del museo. Se hacen preguntas que van a ir respondiendo a medida que transcurra la residencia: ¿cómo un cuerpo vivo dialoga con un espacio quieto? ¿Qué mueve un museo?
Empezó Proyecto Cosecha, los espacios del museo se van modificando a diario. No sabemos lo que va a pasar, no sabemos con qué nos vamos a encontrar cada día, eso es lo que nos moviliza.