viernes, 18 de noviembre de 2016

Jorge Moyano sobre "Princesa Forever" de Jazmín Giordano


En un proyecto que no puede desagradar, hay una sumatoria de movimientos y sucesiones de clichés que nos acomodan en el éxito estético más preciso. Todo este discurso fue concebido,  para cristalizar directamente el buen gusto de toda una generación. Hay esfuerzos como éstos, intentos por encontrar en un sentido casi de venta, los elementos propios del buen gusto, que se convierten en un estudio contemporáneo sobre el sujeto moderno.

Mientras se intenta buscar una línea sucesoria al presente trabajo, mientras recorro el historial de videos, mis hijas van agolpándose en la pantalla, junto a mí, fascinadas por tanto color y personaje inocente. Han sido captadas por la mágica herramienta del lenguaje principesco, y allí la ferocidad es tierna y la ingenuidad un poder inquebrantable.
Si el proyecto asume un cierto lugar crítico, si pretende una mirada de género en la obra, lo hace con una sutileza inquietante, como rodeando a la cuestión con la estrategia de la parodia. Si hay una reivindicación posible entre líneas, no se recurre a ella desenmascarando los trucos de magia, sino disfrutando plenamente del embrujo teatral. Pero la ironía asume su total solidez en el momento en que la propia creadora encarna sus propios paisajes, hechos a mano, con rico detalle de revista de decoración. Para jugar a un juego crítico hace falta jugar, poner el cuerpo, sentir desde dentro que uno puede convertirse en el color de su paleta, y verse amenazado por su propio bestiario de fieras y brillantina




Las criaturas por fuera de los monitores entran y salen de ellos, sin que sepamos realmente donde fueron concebidos, pleno efecto analógico, de ficción superadora de la realidad. La repetición de tomas, fabricadas con sencillas herramientas de edición nos dejan este universo aún más al alcance, porque cualquiera puede ser épico, cualquiera puede crear su propio mundo.




¡El universo de las amas de casa es tan rico! ¡La felicidad puede ser tan cierta que da temor! Los voladores ayudantes de Blancanieves han sido felizmente actualizados. Las tareas domésticas siempre fueron terreno de la magia. Basta con ver volar los recipientes de lavandinas y detergentes alados, en veloz prontitud socorriendo a las mujeres en sus diarios dilemas. Toda una generación puede descansar segura, siempre habrá princesas velando por la belleza de nuestros hogares.


Jorge Moyano
Bienal Regional de Arte / 2016