martes, 19 de abril de 2016

Filmar

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Filmar

  1. verbo transitivo
    Registrar con una cámara imágenes en movimiento o escenas.





El cine es el arte que reproduce, con mayor fidelidad, las características del mundo real. Esto siempre fue así, hasta cuando era mudo y en blanco y negro: cuenta la historia que durante la primera proyección cinematográfica, fue tal el asombro y la impresión de realidad que el dispositivo causó en el público, que este se tiró al piso al “acercársele cada vez más” el tren de los Hermanos Lumière. 


Se podría decir que el cine nació siendo documental, no solo porque en la actualidad esos primeros films constituyen un documento de época y de un modo de filmar, sino también porque aquellas denominadas “vistas” registraban los acontecimientos tal cual se producían, sin una intención narrativa de por medio. 


Es así que los integrantes del Taller de Cine Documental nos propusimos imitar un poco las vistas de Louis y Auguste Lumière, alineando corazón, ojo y cámara en la búsqueda de escenas cotidianas en las cuales podamos advertir ese fuerte nexo entre cine y realidad histórica que caracteriza al cine documental. Las obstrucciones a la hora de filmar fueron las siguientes:


-        Una toma

-        Cámara fija

-        Duración no menor a 3´

-        Sonido diegético

-        Sin post producción 


El jueves pasado dedicamos la clase a visionar las producciones individuales, que comienzan a dejar ver el estilo detrás de cada director.  


Fernando fue a una feria de discos y registró el intercambio que se produce entre vendedores y posibles compradores. Conversamos sobre el montaje interno a cuadro, la profundidad de campo y hasta de cómo nos sentimos, en nuestro rol de espectadores, impacientes por la realización de una compra. 


Bajo filmó a una amiga hablando por teléfono. O mejor dicho, intentando cortar la interminable conversación que mantiene con su madre, en la cual casi no puede meter bocado. Se trata de una puesta en escena más controlada, donde cada objeto habla del modo de vida de esta chica. Inferimos que aquello que no aparece dentro de campo (la ausencia de la madre y de aquello a lo cual mira la protagonista) le da más fuerza a lo que sí podemos observar. 


Cuando se terminó de proyectar este registro no pude evitar decirle a Laura: "es monstruoso". La imagen hiper saturada por el verde flúo del pasto, los pixels explotados, una alarma que suena y deja de sonar en momentos precisos del relato, el sonido de lo que parece ser un animal embravecido (hasta el final no sabemos qué tipo de animal) generan en el espectador una fuerte sensación de exaltación y descubrimientos contínuos. 


Alan se dejó seducir por los placeres ocultos del voyeurismo y registró tres situaciones bien marcadas: dos dentro de campo y una por fuera. En cada una de ellas una pareja realiza un intercambio: el policía dialoga con un acompañante, la pareja se besa y se repele en un banco de la Plaza Rivadavia y una conversación telefónica sobre una subasta en internet.



Alejandra nos cuenta que para ella lo más cotidiano es dibujar. Algunos imperfectos técnicos impidieron que veamos todo el video, sin embargo pudimos sacar una conclusión: que mientras más se acerca la cámara al objeto a ser filmado,  la impresión de "verdad" del film más se va diluyendo. Por otra parte, pudimos observar cómo el sonido (un jazz furioso) acompaña los movimientos de la mano que, al mismo tiempo, dibuja formas orgánizas que contrastan con las rígidas estructuras presentes en el papel.


En un primer momento el ejercicio de Juan parecía ir en contra de la consigna asignada. Sin embargo, analizándolo entre todxs, nos dimos cuenta de que este film oculta más de lo que dice: nos habla de la necesidad de que algo tenga que suceder, sí o sí, delante de la cámara.

En algo más de 3 minutos la luz se mueve unos poquísimos milímetros, dice Leo, mientras pienso que la cámara también puede registrar eso. Un grupo de chicos, de los cuales solo vemos sus pequeños pies (el resto del cuerpo lo completamos por medio de sus sombras), realizan una práctica de básquet. Van de un lado hacia el otro, alguno pasa por delante de cámara, las zapatillas suenan contra el parquet, y sin embargo nosotros no podemos dejar de ver ese trapecio de luz, esperando que algo suceda con él. 

Niños en una clase de gimnasia: corren, juegan, se empujan, caen, gritan y nos gritan al descubrir la presencia de la cámara: "Nos están filmando" dicen cada uno a su tiempo, con toda la fuerza de sus pulmones. Fausto no deja de sorprendernos con la poética de su relato y la precisión del encuadre.