jueves, 21 de abril de 2016

Atelier de paseo

El Atelier Botánico va tomando forma: un sábado de local en los Museos, otro de visitar lugares y personas.

Visita al Jardín Botánico
La mañana del sábado visitamos el Jardín Botánico con el taller. Nos esperaban Ana María y un día sin lluvia, lo que resultó genial.  Nos arropamos e imaginamos el recorrido. Nuestra guía nos contó que el lugar es una ONG y que un grupo de voluntarios se turnan para mantenerlo así como está, hermoso. Nos recibió en la reja del Jardín para comentarnos una serie cosas muy interesantes que trasformaron nuestras caras de dormidos en expresiones de sorpresa. Es que la naturaleza es tan sabia que a veces uno no se da cuenta.
A primera vista  el jardín parece un lugar increíble para explorar: islas de especies muy distintas, un sector en donde se hace el compost y una casona que funciona como salón, repleta de souvenirs de otros visitantes.





Dentro de todo lo que aprendimos hay cosas que repetimos durante el itinerario para no olvidarlas  el próximo encuentro:
+ El Gordolobo es una planta peludita que vive dos años hasta que se transforma y se parece a la almohada de Ema.
+ Hay especies nativas y otras que vienen de afuera como el Bambú, que es tan, tan insistente, que incluso va por debajo de la tierra y rompe la superficie en un cantero que no es el suyo. Imaginar ese trabajo de “topo ocupa” es muy divertido. Santino pensó en voz alta: “si acá hubiera osos panda que se los comieran…”
+ En el Norte las plantas son altas, por el calor, y en el Sur son bajas por el frío ¿Para qué acurrucarse de grande si uno ya puede nacer acurrucado?
+ El Laurel de jardín es tóxico ¡Y tan inofensivo que parece!
+ Las plantas tienen nombres científicos en latín (se los pronuncia con boca en forma de aullido), pero también una especie de sobrenombre que usamos comúnmente. Es ahí donde un nombre muy elegante se convierte en un nomenclador que nos da risa, como la planta Barba de chivo.
+ Ana nos nombró a Darwin (por una especie que se llama Darwinii) y pensamos en el encuentro que queremos tener con Teresa, para seguir escuchando historias que nos sorprendan.
+ Las nervaduras de las hojas pueden ser como abanicos (como las del Ginkgo Biloba), paralelas o perpendiculares.
+ Las plantas nativas, como el Caldén, el Chañar, el Tilo y el Aguaribay, tienen unas hojas compuestas por otras más chicas, porque no quieren transpirar y perder agua, ya que nuestro clima es seco.
+ Hay un yuyito que a simple vista no es de lo más atrayente pero si uno quiebra la hoja un poco, irradia un aroma a limón que inunda todo. El Pasto Limón se usa para hacer perfumes.
+ Existe una planta que se llama Burrito pero no existe un burrito que se llame Planta.
+ En el fondo del Botánico, contra la calle Balboa, hay un Algarrobo al que de chiquito lo había partido un rayo. Creció así, dividido, como dos algarrobos siameses.



Muchas de las cosas que nos contó Ana nos servirán para pensar nuestros pósteres botánicos  a partir de la exploración con los sentidos.


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Cuentos que señalan
El próximo encuentro nos depara comenzar con un proyecto de escritura a partir de los señaladores para libros que hay en los Museos con obras de artistas.
En esta ocasión arrancamos con el recorte de un tríptico de Silvia Vargas (Leche cultivada / pintura / 2004). La imagen de la vaca y una bolsita de papel picado que se posaba en el área educativa desde el festejo de los 20 años, dieron lugar a un planteo de escritura.
Una vaca que visita el Museo.
No, una señora que lleva al Museo a una vaca como mascota.
No es una vaca cualquiera.
No, tampoco es una vaca lechera.
Esta vaca da ¡papel picado!
Lo más sorprendente no es eso, es que está haciendo cosas vacunas por las instalaciones y con la muestra actual.
¿Qué hará la directora cuando “Carnaval” (ese es su nombre) no se comporte como visitante? ¿Qué gritará Redolfi cuando la vea entrar a la María Luisa?
¿Qué relevancia cobrará la vaca visitante los carnavales venideros?
¡Ya les contaremos!

Cuentos que señalan.

¡Morrales de explorador!

[Queremos agradecer a Ana María Domínguez por la hermosa y extensa visita que nos dio y a toda gente del Jardín Botánico de Bahía Blanca. A todos: ¡visítenlo!]