miércoles, 20 de mayo de 2015

Huerta de Arte

¡Y siguió el taller!
Como cada jueves de tardecita después de la siesta, seguimos con el Taller de arte orgánico / laboratorio vivo.

El jueves 30 de Abril nos dejamos llevar por ese caminito desde el exterior de los Museos hasta la sala taller del área educativa. Ahí, donde el crujir del piso nos hace acordar que en ese espacio vivía María Luisa, paseamos contemplando las xilografías de Ofelia Rodríguez y su muestra "Un hogar entre maderas".
Cada día se van agregando nuevos integrantes al taller, y los niños del laboratorio vivo ofician de guía a la muestra actual.
Luego de tanto recorrido acompañado quisimos mirar y entender la muestra desde la práctica, es así que nos dispusimos a hacer nuestros propios grabados, varias copias de nuestros diseños, incluso, para regalar.

Por la naturaleza de nuestros tacos, nuestra muestra se llama "Un hogar entre telgopores"

Los diseños de Martina, 1/¡un montón de copias!

"Xilografiando a lo Warhol"

Mayo nos trajo un jueves frío, ideal para escuchar el cuento "la Planta de Bartolo" de Laura Devetach. Los talleristas hablamos de lo lindo que narraba Mirta Colángelo, la hermosa susurradora que dio nombre a la biblioteca de los Museos de Arte. Así, medio en voz bajita por un lado y con un silencio expectante por el otro, nos enteramos de cómo Bartolo, el del cuento, sembró cuadernos y de su planta nacieron muuuchos cuadernos para repartir entre los amigos.
Después de la lectura nos dimos el espacio para imaginar cuál sería el fruto de nuestros sueños, aunque sea un objeto: ¿de qué nos gustaría que dé frutos una planta imaginaria?
Surgieron fantasías increíbles:
* Un árbol de chimichurri ideal para llenar de sabor los asados.
* Una planta de la felicidad (por cierto, muy peligrosa), a la que todo el que le toca una rama se tienta de risa y no puede parar de carcajear hasta que la panza se le hace un incontenible nudo de buen humor.
* La planta del Arte, que bien podría estar en el patio de los Museos porque es muy culturosa.
* El arbusto Tutti Frutti, que da una rica variedad de frutas (aunque más frutos rojos) porque es muy aburrido comer siempre de postre la misma fruta.
* La futurista planta de Xbox y Playstation, para que cada uno arranque su playfruto cuando quiera jugar.

Bartolo siembra.

Es lindo que nos lean.

El árbol de Chimi

El árbol culto.

¡A escribir!

Este último encuentro nos trajo una incógnita: ¿Qué se puede hacer con todos estos materiales?




 Presentamos una bandeja con todos los materiales juntos, y surgieron hipótesis como "beber hasta tener que usar pañal" o "hacer un licuado de cerveza, musgo y azúcar", pero no. Al musgo lo juntamos en el jardín frontal con espátula y cucharas.

Descubrimos que cada cucharada de musgo es muy linda, porque queda como una micro isla vellosa y se puede adoptar en la palma de una mano.
Al pañal lo retorcimos muy fuerte para que largue el gel retenedor de líquido y lo volcamos en el recipiente. Le agregamos agua, la cerveza, el azúcar y el musgo. A todo eso lo mezclamos con la minipimer, obteniendo una especie de pintura color barro y aroma a humedad: ¡Estaría en marcha nuestro graffiti de musgo!

¡Ojalá que nos quede así!
Los pasos a seguir fueron: seleccionar un sector del patio para pintarlo, hacer un cronograma de rocío para hacer que el musgo crezca y se expanda, y... lo más difícil de todo: los ingredientes secretos.
Hay algunas cosas que algunos tenemos escondidas y otros a flor de piel (porque las usan constantemente): una de ellas es la paciencia. Ser paciente y constante nos va a permitir observar si crece o no nuestro graffiti y darle el tiempo necesario. El otro componente es estar preparado y permitirnos dudar, porque como dice la obra actual de nuestra pared exterior:


Con todo eso, arrancamos, propusimos diferentes frases y dibujos y: ¡a la pared!


Mientras nuestro graffiti crece, esperamos a quiénes se quieran sumar al taller!