lunes, 6 de abril de 2015

Pensando una muestra para Ofelia Rodríguez


Ofelia nos recibió en su casa en un diciembre muy caluroso. Nos mostró cada rincón, el patio, las plantas, la huerta, y su taller. Entre mates nos fue contando sobre lo que viene haciendo hace ya mucho tiempo y cómo la xilografía fue formando parte de su cotidiano. Nos mostró los tacos, los papeles, algunas copias y la cuchara con la que trabaja,  haciendo hincapié en la historia de ese objeto que  era de su madre. A su vez, nos relató su paso por la Escuela Superior de Artes Visuales, sus anécdotas como docente, preceptora y regente cuando Rafael Martín era director.




Las visitas continuaron en febrero, nos centramos en que nos contara sobre su formación y es ahí donde apareció el contacto con el grabador Américo Balán, para ella “su maestro”, como siempre lo nombra. Fue con él que comenzó a explorar en la técnica de la xilografía y de la que nunca más pudo desprenderse. Mientras nos iba contando sobre los talleres que frecuentó y sobre su formación en lo que fue Proa, fuimos mirando las obras, grandes papeles con impresiones xilográficas, varias copias de la misma imagen. Ofelia nos explica cada detalle, cuáles están corridas y cuáles son las mejores impresiones; vamos seleccionando entonces de ese gran caudal de obras las que van a formar parte de la muestra en los Museos de Arte, decidiendo y atendiendo también a sus inquietudes: que algunas estuvieran y otras no. Así, fuimos conciliando y definiendo la selección.



Para Ofelia los temas de sus obras son argumentos para poder trabajar y experimentar sobre la técnica, le interesan la forma, las texturas, los colores. Sus grabados son eso. Por otro lado, se aleja de las pautas tradicionales que este lenguaje establece y algunas de sus obras no están firmadas ni tienen el número que especifica el orden de impresión. Sólo en algunos casos se pueden observar períodos en lugar de fechas. Es así que al pensar el relato curatorial dejamos de lado el planteo de retrospectiva, la organización cronológica, para pensar en un planteo que se acercara más a su forma de trabajo y a lo que las obras nos dejaban ver. Decidimos entonces armar cuatro núcleos en base a las formas que predominan en sus xilografías: las mujeres, las compañías, los entornos y la mancha. Agregamos un quinto núcleo que se centra en el proceso de trabajo, en la artista, en su formación y su trayectoria.  En esta sala vamos a encontrar  objetos con los que trabaja a diario, tacos ya utilizados, material de prensa, libros de referencia; generando una ambientación que nos acerque a su cotidiano.



Esta muestra se enmarca en otras ya realizadas desde los Museos de Arte y tienen que ver con homenajear a artistas locales de larga trayectoria. Siguiendo esta línea, encontramos las muestras de Bruno Petracci  (2011), Enzo Redolfi (2011) y Darío Lorezini (2012).


Taller Trazos