lunes, 9 de marzo de 2015

Derechos Humanos y memoria en los Museos de Arte: MBA-MAC


            “La memoria vivida es activa: tiene vida, está encarnada en lo social – es decir, en individuos, familias, grupos, naciones y regiones-. Éstas son las memorias necesarias para construir los diferentes futuros locales en un mundo global”[1]




Los Museos de Arte: MBA-MAC vienen trabajando en actividades y muestras sobre memoria y Derechos Humanos hace más de 15 años. El objetivo estuvo puesto en reflexionar, dialogar y siempre trabajar con distintos actores, ya sea porque hayan participado directamente en movimientos de derechos humanos o porque hayan estado relacionados desde otros campos con el tema.  La primera de estas actividades se realizó en febrero de 1999 con la inauguración de la muestra "Identidad", organizada por la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, el Centro Cultural Recoleta, el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y el Museo de Bellas Artes de de Bahía Blanca junto a los artistas Carlos Alonso, Nora Aslan, Mireya Baglietto, Remo Bianchedi, Diana Dowek, León Ferrari, Rosana Fuertes, Carlos Gorriarena, Adolfo Nigro, Luis Felipe Noé, Daniel Ontiveros, Juan Carlos Romero y Marcia Schvartz. Los artistas, ya no como individuos sino de manera colectiva, trabajaron sobre el derecho a la identidad en relación a los niños apropiados durante la última dictadura, para ello tomaron como soporte una serie de fotografías y unos espejos. 



A partir de 2005, los Museos de Arte MBA-MAC, destinaron el mes de marzo a la realización de actividades y muestras referidas a la defensa de los derechos humanos, tomando como eje el aniversario del golpe de estado de 1976  y comienzo de la última  dictadura cívico-militar.  Este ciclo se inauguró con la muestra gráfico- documental “Aquí también pasaron cosas”, referida al terrorismo de estado y sus consecuencias en nuestra ciudad, organizada por la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), junto con la  exhibición y actividades  organizadas por el Colectivo Etcétera. 


Grupo Etc. MAC, Museos de Arte, 2005.
Muestra APDH. MBA, Museos de Arte, 2005.
Grupo Etc. MAC, Museos de Arte, 2005.
"30.000" de Andrea Fasani. MAC, Museos de Arte, 2008.

      En 2012, se expuso la muestra organizada por “Arte - memoria colectivo”, grupo coordinado por Jorge González Perrín ; durante dos jornadas se convocó a  realizar una obra colectiva con la imagen del rostro de David “Watu” Cilleruelo, estudiante de la Universidad Nacional del Sur (UNS), asesinado por la Triple A  en 1974,  en uno de los pasillos de dicha universidad. Esta obra luego fue montada en el hall central del edificio de la UNS, donde continúa hasta el día de hoy.

"Arte, memoria, colectivo", MAC, Museos de Arte. 2012.
Muestra "30 años". MAC, Museos de Arte, 2013.
Muestra de la APDH. MBA, Museos de Arte, 2013.
Proyección de "La Escuelita", Museos de Arte, 2013.
"Pañuelos blancos. Amor, resistencia y lucha". MAC, Museos de Arte, 2014.
Muestra de la APDH, MBA, Museos de Arte, 2014.


La muestra de la APDH se repitió todos los años entre 2007 y 2014, en las salas del Museo de Bellas Artes y en algunas ocasiones, en el SUM de los museos. En 2006, fue acompañada por la  proyección del video “Hijos, el alma en dos” y la teatralización de  los poemas de Mónica Morán,  maestra, artista plástica, titiritera y actriz bahiense, detenida- desaparecida en 1976.  En 2007  la APDH organizó junto a su muestra la proyección de  dos películas: “Cazadores de utopías” y “Un muro de silencio”.  En 2008, en las salas del Museo de Arte Contemporáneo, se presentó “30.000” una instalación de Andrea Fasani ; en 2009 y 2010, “Ser [es humano] s” , una muestra colectiva de artistas locales .  


"Arte, memoria, colectivo", MAC, Museos de Arte. 2012.


"Arte, memoria, colectivo", MAC, Museos de Arte. 2012.

En marzo de 2013 el equipo de los Museos de Arte: MBA- MAC organizó una muestra participativa y en coautoría con una serie de actividades. En “30 años” se trabajó sobre la pregunta ¿Qué hicimos en estos 30 años de democracia?, se buscó que  complementara con la muestra de la APDH que en esta oportunidad había incluido el registro fotográfico de lo que fue el primer juicio de lesa humanidad realizado en Bahía Blanca durante 2011 y 2012. Es así que la sala principal del MAC se transformó en una gran línea de tiempo que señalaba acontecimientos políticos y culturales, nacionales y locales. Esta línea contextualizaba el material de archivo que distintos artistas, poetas, gestores culturales y personas que se habían interesado en la temática, fueron trayendo a los museos y se fueron incorporando a la muestra.  “En el MAC nos preguntamos qué hicimos en estos 30 años de democracia a partir de talleres, de charlas-debate, un archivo de objetos y una muestra -instalación que hacemos entre todos porque el ejercicio de pensarnos genera un movimiento que se continúa”[2]. Una de las ideas eje era plasmar en el espacio, con objetos, prensa, fotos, flyers y todo tipo de material, lo que significó la apertura democrática en nuestra ciudad, representada por la “Feria de la Cultura”[3] y cómo ese espíritu se continuó durante estos últimos treinta años de vida democrática


Durante el mes se realizaron cuatro charlas debate en torno a cuatro ejes: cuerpo, espacio, memoria y voz.  A su vez, en el espacio más pequeño del MAC funcionó una sala de video en la que se proyectaron continuamente documentales y cortometrajes[4].  La pared exterior del MAC fue intervenida por integrantes del equipo de los museos, con la pregunta ¿Qué hicimos en estos 30 años de democracia? Y se colocaron lápices sostenidos con tanzas para que los transeúntes completaran la intervención. Para el cierre, en los jardines de los museos se estrenó la película “La Escuelita”, dirigida por Rodrigo Capriotti.


En 2014, se convocó a las agrupaciones  H.I.J.O.S., Abuelas de Plaza de Mayo filial Bahía Blanca, y al público en general, para que intervinieran pañuelos blancos en forma de triángulos, referenciando el símbolo utilizado por las Madres de Plaza de Mayo desde 1977. Estos pañuelos formaron parte de una muestra durante un mes y luego fueron instalados en la sede del Instituto Cultural de Bahía Blanca.

"Pañuelos blancos. Amor, resistencia y lucha". MAC, Museos de Arte, 2014


"Pañuelos blancos. Amor, resistencia y lucha". MAC, Museos de Arte, 2014


"Pañuelos blancos. Amor, resistencia y lucha". MAC, Museos de Arte, 2014


 En 2015 los museos exhibieron una de las muestras que ofrece el programa de itinerancia del Centro Cultural por la Memoria Haroldo Conti. Es así que se presentó la instalación "21 116" de Diego Cirulli, un proyecto que comienza en 2010 cuando el artista empieza a investigar en los Archivos de Abuelas de Plaza de Mayo. Se trata de una serie de retratos que corresponden a las 21 mujeres que dieron a luz en cautiverio en el Centro Clandestino de Detención ESMA.  116 es el número de  nietos recuperados hasta el momento de la muestra. 


"21 116", de Diego Cirulli, 2015.

"21 116", de Diego Cirulli, 2015.

"21 116", de Diego Cirulli, 2015.

En 2016 el museo trabajó en una  muestra colaborativa en la que participaron gran cantidad de artistas, museos de diferentes partes del país  y diversas instituciones. "Derechos Humanos. Museo abierto y en acción" se trató de una muestra en  permanente construcción. La muestra se complementó con una serie de actividades: presentaciones de libros, performances y proyección de videos.

"Derechos Humanos. Museo abierto y en acción", 2016.

"Derechos Humanos. Museo abierto y en acción", 2016. 

"Derechos Humanos. Museo abierto y en acción", 2016.

"Derechos Humanos. Museo abierto y en acción", 2016.

Presentación del libro "Profeta del genocidio" a cargo de sus autores Lucas Bilbao y Ariel Lede. 2016.

De esta manera, los Museos de Arte: MBA-MAC forman parte de las actividades que se organizan en torno a la conmemoración del 24 de marzo, contribuyendo a la construcción de la memoria a través del arte y de la acción



La memoria y el problema de su representación

       En las últimas décadas del siglo pasado comenzó a reflexionarse acerca de los hechos históricos en los que la violencia fue protagonista: el bombardeo de Guernica, los fascismos en Europa, la Shoá, Hiroshima y Nagasaki, las dictaduras latinoamericanas. La reflexión estuvo acompañada, en muchos casos, por demandas de justicia, aunque también apareció el fenómeno del no olvidar: el problema de la memoria y su representación fueron centrales. Siguiendo a Andreas Huyssen, se trata de “un giro hacia el pasado que contrasta notablemente con la tendencia a privilegiar el futuro, tan característica de las primeras décadas de la modernidad del siglo XX”[5]. A su vez, en casi todos los casos hablamos de una memoria ejemplar, en los términos de Tzvetan Todorov, una memoria que se proyecta hacia el futuro pretendiendo que lo ocurrido no vuelva a suceder. Esto implica, si pensamos en la esfera pública, aprender del pasado, derivar de él “lecciones que puedan convertirse en principios de acción para el presente”[6].

      El hito fundamental del siglo pasado a través del cual comenzó a reflexionarse sobre el problema de la memoria y luego sobre su representación, fue sin duda la Shoá. Este episodio se transformó en un ícono para pensar la violencia contra la humanidad y, de esta manera, sus formas de representación sentaron las bases de los debates que surgirían luego al reflexionar sobre la memoria o las memorias del terrorismo de estado desatado en el cono sur. Los discursos culturales locales, se entrecruzaron con los globales; no se trató de imitación sino de una apropiación creativa de lo global para redefinir, para producir nuevas formas de lo local. Esto representó una novedad iconográfica y político –cultural, pero sobre todo un desafío. El principal problema se presentó a la hora de elegir un lenguaje apropiado que pudiera dar cuenta de la magnitud del horror. En el caso de las memorias sobre el trauma social, el problema recae sobre la distancia entre el objeto de representación y la representación misma, en su materialidad. Los debates siempre giran en torno al eje de si es posible o no lograr una “imagen” de los que no están. Algunos plantean que se estaría intentando representar algo que es esencialmente irrepresentable. En este sentido, Ralph Buchenhorst[7] se pregunta si el arte contemporáneo dispone de medios expresivos para llevar a la representación una aproximación al hecho histórico traumático. Se plantea la dificultad de simbolización del asesinato masivo o del dolor de las víctimas. Asimismo, Horst Hoheisel afirma, refiriéndose al Holocausto, que todos los intentos “de encontrar una metáfora artística para ello dibujan nada más que una sola gran metáfora: la de la imposibilidad de representar y recordar el Holocausto a través del arte”[8]. Dentro de este mismo debate existen voces que postulan a la representación no sólo como posible sino como necesaria porque promueve la reconstrucción de la memoria; los vehículos (monumentos, libros, películas, obras de arte) de la memoria funcionarían entonces como objetos que nos interpelan desde el espacio cotidiano a recordar, a reflexionar y a no claudicar en las demandas de justicia. 






[1] Huyssen, Andreas. En busca del futuro perdido. Cultura y memoria en tiempos de globalización, Fondo de Cultura Económica, Buenos Aires, 2001. p.38.
[2] Catálogo “30 años”. Archivo Museos de Arte: MBA-MAC
[3] “Entre los años 1987 - 2000 se desarrolló ininterrumpidamente en la ciudad de Bahía Blanca, la Feria de la Cultura, acontecimiento de características singulares impulsado de manera independiente por un conjunto heterogéneo de trabajadores de la cultura local. (...) La Feria congregaba el último fin de semana previo a la Navidad a narradores, escritores, músicos, bailarines, artistas plásticos, actores, alfareros y otras expresiones culturales provenientes de los circuitos `culto´y `popular´, en la Plaza del Sol del centro de la ciudad. (...) Llamaba la atención en ella la convergencia de representantes del arte ´culto` y `popular´, dos sectores tradicionalmente disociados en sus canales de expresión cultural”. Carrizo, Hugo Jorge. “Convergencia del arte`culto´y `popular´, democracia y participación popular en la Feria de la Cultura de Bahía Blanca (1987 - 2000) en La Feria de la Cultura de Bahía Blanca. Una construcción colectiva, Carrizo, Jorge y Victoria Corte (comp.), Fondo Municipal de las Artes, Bahía Blanca, 2013.
[4] Se proyectaron los siguientes videos: “El testigo”, realizado por la Fundación Alternativa Popular en Comunicación de Viedma; “Transformadora”, es una producción de Despertando a Lilith, realizado por Viviana Beker perteneciente a la agrupación Autoconvocatoria Mujeres, María Eva Rossi y Silvia Pascual; “La calle late”, “Watu…”, “El lunar en Bahía” y “Bahía sitiada”, realizados por alumnos de colegios secundarios en el marco del proyecto Jóvenes y Memoria; “El instante que viene, el instante que se va”, con textos de Galeano, Calvino, Martí, Pizarnick y Urondo, leídos por Mirta Colángelo y con música de Ricardo de Armas.
[5] Huyssen, Andreas. Op. Cit. P. 13.
[6] Jelin, Elizabeth, Los trabajos de la memoria, Buenos Aires, Siglo Veintiuno, 2002. P. 58.
[7] Buchenhorst, Ralph, “¿Qué forma tiene la memoria consensuable? Sobre el intento de ilustración del genocidio”, en Discutir el canon. Tradiciones y valores en crisis. Actas del II Congreso Internacional de Teoría e Historia del Arte / X Jornadas CAIA, Buenos Aires, septiembre 2003.

[8] Hoheisel, Horst, “Algunas reflexiones acerca del arte de la memoria y la memoria del arte”, en Lorenzano, Sandra y Ralph Buchenhorst (comp.), Políticas de la memoria. Tensiones entre la palabra y la imagen, Buenos Aires, Gorla, 2007.p. 121.