sábado, 25 de octubre de 2014

El diseño del libro “Campamento. Objetos e instalaciones del patrimonio de los Museos de Bellas Artes y Arte Contemporáneo de Bahía Blanca”



El proyecto de hacer Campamento nace de una muestra patrimonial y de ampliar la llegada del patrimonio local bahiense a otras miradas, otros espectadores. Se quería que la pieza gráfica que retratara la exposición fuese más que un catálogo de muestra como el que se venía trabajando en los Museos de Arte: MBA-MAC hasta el momento, entonces se dio paso a la primer publicación de los museos. Teníamos en cuenta que era una publicación para trabajar luego de dos meses después del haber cerrado la muestra.
Así se gestó la idea de hacer este libro. En un comienzo se desprendía de la exposición “Campamento”, realizada entre el 12 de julio y 11 de agosto de 2013, pero al ir pre-diseñándolo nos dimos cuenta que el libro superaba a la exposición en relato y contenido, se complementaban. Carolina Montero y Massi Díaz, integrantes del equipo de los museos, se encargaron de redactar los textos principales, junto a ellos, la directora Cecilia Miconi y el resto del equipo nos reuníamos para tomar las decisiones necesarias.                                                                              



                            Fotos de la muestra "Campamento"

El rol de diseñador del libro se extendía al rol de diseñador de los museos, había un ida y vuelta, un paralelismo donde no se podían dejar de lado las decisiones que ya se habían tomado en la muestra, como la tipografía, el color, toda su estética; tampoco se podía perder de vista el diseño institucional de los museos. Había que generar un sistema visual que abarcara todos esos elementos. Comencé el diseño partiendo desde lo general, pensando en la estética trabajada en los museos y en la muestra, para después centrarme y concentrarme solamente en la publicación.
 Lo primero fue trabajar el interior, empezando por la cantidad de páginas y secciones que tendría, luego las imágenes, su selección y sus relatos, pasando por cada sección para terminar con la tapa y contratapa. Todo el diseño se basó en un método de trabajo que partió de la generalidad y concluyó con los detalles, y donde no se podía perder de vista el alma del libro: el recorrido por las obras y su entrelazamiento.

Lo particular en este libro, con respecto al diseño, fue dosificar la cantidad de material que teníamos que incluir, respetando las decisiones de formato ya pautados previamente.
El relato fotográfico contaba con tres líneas diferente la primera consistía en las imágenes de plano general de las obras (eran muchas y superaban en cantidad a las expuestas), la siguiente estaba integrada por las fotos de sala de la muestra Campamento, y la última se concentraba en los detalles y texturas que se habían retratado de las obras expuestas. El caudal fotográfico era generoso (más de 300 imágenes) y necesitábamos acotar en gran medida.





Imágenes de las diversas líneas fotográficas incluidas en el libro


Con respecto a la primera línea, se resolvió mostrar cada obra en pequeña dimensión, se las trabajó de distintas manera en las diversas secciones del libro. Junto a los textos principales se las presentó a modo de recorrido, y en la sección de respuestas (cuestionario a los artistas que integraban con sus obras el libro) sobre una cuadrícula imaginaria, en dos partes intercaladas con el texto. Esta última resolución permitió cortar visualmente con un gran bloque textual, y darle identidad a la sección.
La segunda línea, las imágenes de sala, cumplió la función de acompañar los textos de introducción cubriendo páginas completas. Las texturas y detalles de obras -tercera línea fotográfica- fueron ubicadas simulando progresión, acercamiento, desde las primeras, tomadas en plano de corte, a las últimas mostrando solo detalles.
A la hora de la elección de las fotos se tuvo presente la idea de recorrido por las obras, ver cuál mostrar para generar un entrelazamiento visual en pocas, muy pocas, imágenes.

               
Ejemplos de las resoluciones aplicadas a las imágenes en distintas páginas del libro 

El texto, por su parte, fue planteado en dos columnas, otorgando integridad desde principio a fin, pasando por cada sección del índice y respetando esta disposición textual. Diversas pautas de tamaño, color y composición en cada página, aportaron el detalle de “diversión” al momento de diseñar (algunos pensarán que tengo una manera extraña de divertirme, de “pasarla bien” diseñando, puede ser cierto).

El tipo de papel y gramaje, tanto para la tapa como el interior, fueron elegidos antes de pre-diseñar el libro, el día que visitamos la imprenta. Sabíamos que estas decisiones, tomadas con tanta anticipación, tendrían gran importancia y valor en el acabado, era necesario visualizar claramente el producto final que queríamos mostrar, ya que no podríamos cambiarlas posteriormente. Estos aspectos son particularidades importantes en instituciones municipales como los Museos de arte: MBA-MAC, donde el primer paso de cada diseño es el de aprobar un presupuesto que deja establecidas pautas como la cantidad de páginas, tamaño y gramajes de hojas, entre otras. El área administrativa de los museos necesitaba un presupuesto detallado para aprobar y comenzar a trabajar por su lado. Teniendo en cuenta lo anterior, resolvimos trabajar en el interior del libro con papel obra, ya que era más rugoso y retrataba mejor la idea de un campamento. Para la tapa decidimos un papel satinado mate de mayor gramaje y presencia, impreso a una tinta, un verde.

La tapa fue lo último a diseñar, una vez que “el cuerpo” del libro tuvo forma, era el momento para descubrir cuál sería “su cara”. Queríamos trabajar algo tipográfico con presencia, el color era indiscutidamente el verde (tono elegido con anterioridad en la muestra ya pasada). En este punto entró en juego el gusto personal, el tono previamente elegido era un verde más oscuro, personalmente no simpatizo mucho con el color verde en general, a excepción de algunos tonos especiales como el verde manzana (verde amarillento) o los verdes azulados. Tenía que buscar la forma de que la tapa me sedujera, me atrajera visualmente. Conceptualmente, en este caso,  trabajar con un verde con tintes de azul funcionaba, entonces la búsqueda final del color quedó teñida de un gusto personal (derivado de las paletas de colores de algunos ilustradores que me interesan). A su vez, la obra de tapa (Límite, de Sandra Biondi) se eligió por ser orgánica, nos remontaba a la naturaleza que puede visualizarse en un campamento. La propuesta era repetirla generando una textura, usarla como nodos para representar un recorrido, cada aglomerado haría referencia a una obra y las partes lineales serían el entrelazamiento entre ellas. “La parte por el todo”, una parte de una obra como representación de cada obra del interior del libro. Ese concepto visual era el buscado, “la cara” tomaba forma y representaba el alma del libro, el recorrido por las obras.
Primero se diseñó tapa y contratapa en forma de pliego, luego se las trabajó por separado para equilibrar la composición de cada una, sin perder de vista la integridad de ambas.






                                                                                                                                                                Diseño de tapa y contratapa usando la obra "Límite" de Sandra Biondi



La experiencia de diseño se direccionó hacia un formato de trabajo en el cual me siento cómodo, desde lo general  al detalle, partiendo desde lo planeado y pactado para derivar en la creatividad y diversión, respetando siempre las decisiones previas. A través de los detalles busqué “jugar visualmente”, el momento de decidirlos es de pura intimidad, juego y disfrute, donde las presiones del tiempo reloj se disipan.