martes, 1 de julio de 2014

BRA2014: Sala de estar de Bruno Gruppalli







































Trazo dos puntos de partida, dos anomalías a) un diálogo entre dos personajes b) un espacio donde encontramos ese diálogo, ya en forma de un libro casi vacio, botellas de vodka, vasos y una propuesta espacial que formalmente invita a permanecer allí.

En primer instancia, hay algo hermético en ambos puntos de partida. Pero como dice uno de los personajes “¿no será una manera de continuar una conversación anterior? Realizar un hecho en principio poco espectacular, llevarlo hasta el momento en que esa celebración del tiempo improductivo, comienza a susurrarnos algo, unas pistas, que primero nos hacen perder en el aspecto formal, pero luego nos lleva a un lugar donde los conceptos aparecen de manera fantasmal, flotando lentamente entre nosotros.”

Pienso en los distintos momentos, el texto, la lectura del mismo, el olor del vodka, el sabor, el ruido de cuando alguien se sirve, alguien leyendo sentado sobre el piso, alguien haciendo lo mismo parado, mirando la pared blanca, etc etc. Me interesa que el trabajo funcione como una escultura y a la vez como un espacio generador de estos momentos, que se activa con la presencia de una persona (como por ejemplo, la luz de las heladeras, que solo aparece cuando alguien abre la puerta de la misma). El que recorre el espacio, lo activa y también está en un estado de ocio. De nuevo lo doble.

Hay un vinculo entre todo esto y lo que se dice en el diálogo del libro “el entorno como un adorno”, pero eso es otra aventura, aún más extraña…